Pero el sábado hicimos historia. No sólo rodeamos la Circular si no que la ocupamos completamente. Supongo que algunos dieron más de una vuelta, pero los que íbamos al final ni siquiera nos dio tiempo a rodearla. Pensando ahora dudo que fuéramos sólo 1.000 biciclistas circulando por la ciudad, me parece que el número estaba más cerca de los 1.500.
Y es que la pucelona 2012 ha sido un éxito total, un éxito de participación, de alegría, de buen ambiente de fiesta y de reivindicación.
Si el viernes fue un buen preludio, el sábado no pudo ser menos. A pesar de los problemas con el sonido, el Duende Eléctrico consiguió calentar el ambiente (si es que el tiempo no lo había hecho ya) previo a la salida. Su ¡¡¡¡Arrancaaaaaaaaaaaaaa!!! fue el pistoletazo de salida que puso a las bicis en marcha, todas, pequeñas, grandes, tamdems, customizadas, baratas, caras, de paseo, de montaña, fixies, eléctricas (como el Duende), pegadas a la del padre, con carritos....
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Roberto Trapote se ha currado el recorrido |
Y me pare a contar, y conté muchos, muchos ciclistas. Lo hice muy pronto y la cifra creció luego enormemente, pero estuve más de 10 minutos viendo pasar ciclistas por la calle Gamazo, algunos me saludaban, otros, como yo a ellos, me señalaban con el dedo. Si a alguien no le hice caso a su saludo, le ruego me disculpe. Estaba concentrado contándonos a todos y, por si no lo sabéis, soy de letras y me cuesta contar.
La plaza Circular llena de bicis fue una visión que me emocionó enormemente, pero hubo otros momentos memorables. Recuerdo especialmente el cruzarnos con la cabecera, que iba de vuelta por el Pº Zorrilla, en los jardines de La Rubia. El "pucela puce pucelo" ----- "pucela pucelona", nuestro cántico-respuesta de guerra, fue seguido y coreado por las dos partes encontradas en ese tramo.
Una auténtica fiesta, un subidón de adrenalina todo el recorrido. Ver tantas bicis juntas en Valladolid ha supuesto para mi y supongo que para todos un auténtico soplo de aire fresco que nos hace pensar que otro tipo de movilidad no basado en el coche es posible.
Esto no hubiera sido posible sin la lucha que, desde hace años, más de 20, está llevando a cabo la Asamblea Ciclista de Valladolid. No es este una recapitulación de agradecimientos (eso vendrá después), pero no puedo evitar dejar de mencionar a la Asamblea Ciclista que este fin de semanas fuimos todos.
Y ya nada más. Recordaros que la pucelona no es el fin, es el comienzo. Queda seguir trabajando para que todos los días, la bici sea nuestro elemento de transporte.
A todos, gracias por venir.
Salud y pedal
Nos vemos en Gijón.
*Esta crónica la puedes leer también en la página web de la Asamblea Ciclista
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